UGT rechaza que los docentes puedan seguir trabajando en los centros educativos tras su jubilación

La Consejería de Educación anunció en el acto de homenaje a los docentes jubilados, celebrado el pasado curso, que cuenta con ellos para seguir trabajando en el sistema educativo asturiano. Considera que la experiencia acumulada a lo largo de su vida laboral tiene que ser muy útil para contribuir a elevar la excelencia educativa del sistema.

En ese mismo momento, el Sector de la Enseñanza de la UGT emitió un comunicado rechazando la propuesta con un único argumento: Un docente jubilado no puede realizar tarea alguna que pueda ser desempeñada por otro trabajador.

Dijimos también, que quedábamos a la espera de la Resolución que regulase esta colaboración. Ayer conocimos ésta en forma de circular y se confirman nuestros peores presagios. Se nos remite a la Ley de Voluntariado de 2001 y con ella se coloca a la Educación reglada en el mismo “saco” en el que están los distintos ámbitos en los que se desarrollan las actividades de voluntariado.

Es evidente que la UGT no está en contra del voluntariado. Cumple una función dentro de la sociedad reconocida por todos. Es admirable. Hay voluntarios donde no llegan los servicios sociales. Las personas voluntarias permiten, en muchos casos, que las deficiencias de las Administraciones y la dejación de funciones tenga unos efectos menos perversos.

La Educación pública no debería necesitar voluntarios. La Constitución garantiza una educación pública, gratuita y de calidad para todo el alumnado. Y para ello deben contarse con los presupuestos necesarios; es decir, los recursos materiales y humanos precisos para que la labor educativa pueda ser desarrollada en las mejores condiciones posibles.

No se nos dice con claridad las funciones que los docentes jubilados van a desempeñar en los centros, y esto es lo preocupante. El trabajo de un voluntario, gratis para la Administración, y el de un trabajador al que hay que remunerar, podrían estar separados por una línea muy fina. Se abrirían puertas muy peligrosas.

Ignoramos el número de docentes jubilados que podrían estar esperando a que se regule su posible participación en los centros. A juzgar por las llamadas recibidas en este sindicato, creemos que no muchos. Por ello, no acabamos de comprender la necesidad de regular un aspecto que no parece tener una gran demanda social cuando más del 98% de docentes que pueden jubilarse anticipadamente, lo hacen.

No nos parece seria la posibilidad de que los docentes jubilados se hagan voluntarios, después de una década de recortes, los más brutales que nunca se hayan hecho en la Educación. Deberíamos estar hablando de cómo revertimos los recortes.

Claro que hay que reforzar las plantillas de profesores, pero con profesionales en activo. Hay que rebajar la carga lectiva para que en los centros se puedan abordar todo tipo de necesidades sin que los docentes jubilados tengan que venir a “echar una mano”

No tenemos la menor duda de que sería más provechoso que la Consejería tuviera mayor sensibilidad con los docentes que se jubilan o los que están a punto, mientras están en activo. Valorando su experiencia, reconociendo, por ejemplo, una verdadera carrera profesional, o reduciendo la carga lectiva sin merma económica a los mayores de 55 años.

La Administración asegura que no hay motivo de alarma. Que el voluntariado ya está regulado por ley en esta Comunidad desde el 2001. Entonces ¿por qué esta circular sobre el ejercicio del voluntariado del profesorado jubilado en los centros docentes?

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